jueves, 12 de noviembre de 2009

Briss

Pelo lacio, delgada como una vara de nardo y portando el uniforme desde el primer día de clases, te distinguiste entre la multitud escolar, siempre acompañada de sus “botitas” y una sonrisa a medias, entre tierna, inocente, picarona y también burlona. Limpia en sus trabajos y por lo regular cumplida, y de la forma como cumplía, también exigía y no era para menos, en su interior aun sigo creyendo que lleva un hippie, pues en sus ojos llevan el brillo de restaurar corazones, animar al perniquebrado y arriesgarse por su propio sueños, hoy, continua al frente de batalla, viajando, leyendo y escuchando música para no morir lento.

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