viernes, 6 de noviembre de 2009
CANELLA
Fanático de los carros y experto en molestar, sobresalía entre todos sus compañeros, pelo “chino”, frenos, tez blanca, cadena de oro en cuello y humor singular, inquieto, molestoso y tempestuoso en mi clase no lo soportaba mas y después de mucho amonestar, ¡le grite! Miserable Canella, ¡ya siéntate! el resto de los alumnos inmediatamente apoyaron la propuesta, y como la turba de Pilato, al unísono gritaron: ¡sáquelo! ¡Fuera!, acostumbrado a los embates cotidianos, se acerco desafiante y molesto me reclamo: ¿Por qué me dice miserable? Sin perder la calma y con buen sentido comente: van más de cinco veces k ya te llame la atención, ¿Cómo quieres que te diga? Roberto… ¡mi amor! ¡Siéntate por favor! Se empezó a reír, dio la vuelta y la clase continuo. Hoy, padre de familia, trabajador y como siempre, un buen soñador.
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