lunes, 7 de diciembre de 2009
Yenni
Regresando a casa tomamos una ruta desconocida, recordando lo que no existía en “nuestro” tiempo, nos aventuramos en pasar, y en la lejanía recordamos una silueta conocida, el tiempo se detuvo en ella, aun conserva su cuerpo de quinceañera, pero ahora con dos hijos y su amado Manzur, deportista extremo, hijo de Pemex, ella, maestra, coordinadora de un bachillerato, así es, las señoritas k brincan, gritan y verifican los resultados (por no decir copiar), ahora son estandarte en la educación, nunca demos por muerto a los pocos ilustres ni tampoco a los sobresalientes como victoriosos, a la mejor guayabera yucateca le puede caer cochinita pibil, y aunque no lo crean, en ella siempre confié y en este momento solo es el inicio de algo mejor.
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